ANTISEMITISMO EN EL URUGUAY DEL SIGLO XXI - Capítulo I

 

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ANTISEMITISMO EN EL URUGUAY DEL SIGLO XXI

 

Un análisis de la problemática desde la conflictiva Palestina-Israelí

Entrega Mensual 1/?

 

Por: Luis Ochoa.

 

 

 

 

 

“El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”.

Atribuido a San Bernardo de Claraval, S., XII

 

 

“Lo único que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres buenos no hagan nada”

Atribuido a Edmund Burke S. XVIII

 

 

 

 

 

27/5/2025

Montevideo, Uruguay

 

 

Capítulo I

 

El antisemitismo usualmente es considerado un síntoma de la descomposición de occidente, del occidente lejano, el que está al otro lado del mar. Aquí, en el cono sur, en la República Oriental del Uruguay el antisemitismo se cree es anecdótico; relatos de los libros de historia que nos enseñan que en la segunda guerra mundial los Nazis asesinaron a miles de judíos por el simple hecho de serlo, o que antes de que Hitler tomara el poder en Alemania, los judíos fueron perseguidos por Europa, expulsados y asesinados por su condición de eternos viajeros sin patria, por ser los asesinos de cristo, corromper la virtud de las mujeres o sacrificar niños en rituales oscuros.

Allá, lejos, en la Europa que admiramos, pero que aprendimos a odiar. En la Europa de los hombres arios que llegaron a saquearnos el oro y darnos espejos, pestes y sometimiento; esos que nos dieron religión aplastando nuestros templos, nuestras tradiciones y nuestras culturas, allá, bien lejos de nosotros, los otros crearon el antisemitismo. Acá, nosotros, no.

La historia como relato siempre esta en juego, en expansión y en constante cambio. La historia no muere, no llega a su fin. Esas son fantasías. Finalizar la historia es como pretender finalizar el tiempo. No se puede. Puede que sea relativa, pero ahí está, en tanto la mente humana conozca el mundo, le de sentido, el tiempo y la historia estarán ahí.

La historia se repite. El eterno retorno postulado por Nietzsche, ahora a nivel colectivo. La odisea de la humanidad, repetida al infinito. Los individuos cambian, los contextos mutan; las cosas del mundo se mantienen.

A partir del siete de octubre del 2023 el mundo vivió un conflicto de enorme complejidad, tan alarmante como la invasión de Rusia a Ucrania, pero en este caso, la invasión fue de Hamas a territorio israelí. El ataque fue perpetrado por Hamas. Su objetivo: civiles y militares. La orden: Asesinar, hacer sufrir al enemigo, humillarlo, torturarlo y violar. Conseguir algunos rehenes. Usar el terror como moneda de cambio para conseguir objetivos militares, religiosos y políticos.

En la Rusia Zarista, en el siglo XX, se publicó un libro por la policía del Zar. Se le llamó: Los Protocolos de los Sabios de Sion. Fue un documento falso para incitar el odio a los judíos que vivían en Rusia, y justificar moralmente su expulsión. En dicho libro, se esgrimía la idea de que, los judíos conspiraban para hacerse con el control político, económico, social y cultural de Rusia y destruir la nación para gobernarla ellos. Una conspiración que en términos materiales sería imposible de llevar a cabo, de gestionar o implementar. Como sea, permitió al Zar hacer pogromos y usar estos con fines políticos.

Tiempo después, Julius Streicher, en el periódico Der Stürmer sabría aprovechar la propaganda como forma de crear subjetividades, ideas, pensamientos en la gente para sacarle redito político y propagandístico. Hitler no lo protegió por nada. Goebbels llevo la propaganda a otro nivel. Los Rusos también. No estoy para decirlo ni usted para saberlo, pero los Aliados también. Cada uno en función de su interés. La propaganda de guerra no se inventó ahí. Quizá solo se documentó de mejor manera.       

A raíz del siete de octubre, la propaganda de guerra que justifica sus postulados en función del antisemitismo, regresa; ¡va!, no es que se fuera, pero antes, estaba en colectivos de neonazis y patriotas extremistas. Abiertamente en el ala de la derecha política, y oculta y moviéndose entre vestidores en el ala radical de la izquierda política. Esto en occidente, en Medio Oriente, el cuento es otro. 

Las paradojas de la vida, hoy la izquierda más virulenta difunde propaganda antisemita de la misma manera que el fascismo, el Nazismo, el neo nazismo o el patriota extremista lo hacía años atrás. Quizá esto se deba a que vivimos en una era compleja, nueva, pero vieja a la vez. Vieja porque los vicios siguen siendo los mismos, nueva, porque la tecnología nos ha permitido potenciar los vicios a nuevos lugares y de formas no pensadas hace tan solo cincuenta años atrás.

En este torbellino de modernidad o hipermodernidad, de liquidez social, todos los espectros políticos se han desdibujado de alguna u otra manera. Las redes sociales han permitido que la propaganda atraviese la vida humana sin distinción y sin tapujos. Ya no importa si la propaganda es para venderte un refresco, para que compres una moto, venderte un paquete turístico o para hacer propaganda de guerra. Todo está junto y separado, revuelto y aglomerado, abierto, pero cerrado; una especie de quimera que atraviesa la cognición del individuo y que funge como un pilar para que este le dé sentido a su mundo en función de la propaganda que aparece en su “línea de tiempo” (Timeline).

Hoy el ser humano construye su realidad en función de la propaganda. Los informativos venden, los verduleros venden, los políticos venden, el profesor universitario vende, la costurera vende; ¿qué se vende? El relato que moldea la realidad. Algunas veces a gusto del consumidor. Otras, no tanto. El informativo te vende una idea de tu país o tu ciudad. Los verduleros te venden la mejor fruta o verdura natural o genéticamente modificada y cuidados del medio ambiente; el político te vende ideología, revolución, libertad, un mañana que nunca es presente. El profesor te vende el relato del saber, el relato de la lucha justa o del progreso, o te vende el relativismo de que nada es eterno y por ende nada verdadero y por ende nada tiene sentido y por ende el absurdo y el relativismo vende; muchas cosas venden los profesores. La costurera, te vende ropa, sentido de moda, identidad, hasta colectivos te puede vender. 

Vender no es malo. Comprar es malo. Vender es malo. Comprar no es malo. “Por sus frutos los conoceréis” nos enseñó la doctrina cristiana. ¿Qué frutos da la compra-venta son entonces los buenos y cuáles los malos? Los relatos no son buenos ni malos, solo son relatos. ¿Cuál compro? Los relatos no son buenos ni malos, pero impactan en lo real. El mundo de las ideas siendo materia. Los relatos se prohíben, se cancelan, se exorcizan. Los relatos se alaban y se glorifican, se desean. ¿Cuál compro?

No hay buenos ni malos. Hay buenos y malos. Los relatos me venden que hay buenos. Los relatos me venden que no hay buenos ni malos. Los relatos me venden que hay malos. Complejidad.

La complejidad me vende buenos y malos existiendo en sí mismos. Invaginados en si mismos. Lo bueno y lo malo, no como dos caras de una moneda. Las dos caras de la moneda al mismo tiempo: “bimalum”. 

Bimalum, la nueva realidad del siglo XXI. Ya no solo es el potencial de ser, sino el ser bueno y malo existiendo en sí mismo y plegándose y desplegándose como fuerza que crea realidades, no en dualidad, sino en intima comunión. Es y no es. Potencia de ser lo bueno y lo malo en su propia complejidad de ser y existir.

Bimalum en la propaganda. Bimalum en los relatos. Fuerza potenciadora de realidad y sentido en la cognición en el mundo real. El león que mata a una cría no es malo, actúa por un instinto que nuestra mente no debe de catalogar como buena o mala; la acción no es buena ni mala, es bimalum. Es buena para la genética del león que lo asesina. Es mala para la cría y el león que engendró a la cría. Es bimalum, en tanto una realidad cognoscible para el ser humano, dado que catalogar el sentido y la referencia de la acción presentada, solo describe el hecho concreto, pero la complejidad moral o ética de la acción se nos escapa a la realidad de aquello que devino en acción, en su nivel mas intimo; no es bueno ni es malo, pero al mismo tiempo es bueno y malo: bimalum. ¿Una paradoja? Puede que sí.

Los relatos hoy en día son la mercancía de vendedores efímeros que están en todas partes y en ningún lugar. Están en la tele, en la PC, en el periódico, en la novela, en la universidad, en las plazas. Multiplicidad de vendedores que venden multiplicidad de relatos que confluyen en un comprador, que a su vez se aglutina con más compradores que más o menos compraron los mismos relatos. Los compradores se hacen vendedores, los vendedores compradores y así al infinito. No importa que se vende. No importa que se compra. Lo que importa es vender y comprar. ¿La ganancia? No siempre es el dinero. Ganar el relato, en ocasiones es más provechoso que el dinero.     

En el Siglo XX Los Protocolos de los Sabios de Sion se difundieron como creadores de un relato antisemita. El medio fue la imprenta. La imprenta no es buena ni mala. Es bimalum. Su potencial de trasmitir textos de forma masiva es asombroso. Su potencial de impactar en la realidad humana: concreta.

Para los judíos que vivían en Rusia, fue malo. Para el Zar y sus compinches, fue bueno. Éticamente: antiético. ¿Por qué?, porque a diferencia del león que asesina al cachorro de otro león, no hay intencionalidad cognoscente; el león, vive en la sustancia terrena. El zar y sus policías sí que tenían intencionalidad, viven en la sustancia terrena y en la sustancia mental humana. El león no elucubra en el mundo de las ideas un ardid, para llevar a cabo un plan. El ser humano, sí. El león no distorsiona la realidad con sesgos cognitivos, mentiras y malas intenciones. El ser humano sí. El león no es bueno ni malo por naturaleza, el ser humano, tampoco: ambos son Bimalum. Paradoja.

Importante es entender que el ser humano vive en dos sustancias, que es una. Una sustancia invaginada en sí misma, la terrena, es decir el mundo material y todo lo que de él se desprende, incluyendo el propio cuerpo humano, y la sustancia mental, el mundo de las ideas individual y colectivo que conforman sentidos y referencias lingüísticas, símbolos, creencias, esquemas de pensamientos, sesgos, ideas intrusivas, etc.; Ideocorpus.

Ideocorpus no como una maquina biológica por un lado y una mente cognoscente por otro. No hay división. No hay separación y al mismo tiempo están separadas. Igual que la materia es sólida a nuestros sentidos, es espacio vacío en la escala atómica. Es sólida y vacía al mismo tiempo sin alteración; las dos realidades coexisten en un mismo espacio tiempo; lo primero no es sin lo otro. Energía en diferentes formas dependiendo de la escala de realidades.  

En el Siglo XX el periódico Alemán, Der Stürmer, llenó al país con propaganda antisemita. Fue el caldo de cultivo para que el NSDAP, construyera un relato que culpabilice a un otro no alemán de la derrota de la primera guerra mundial y de la penosa situación de la República Alemana en materia económica y calidad de vida, que por aquel entonces imperaba a raíz del Tratado de Versalles. Al igual que la policía secreta del Zar, por medio del relato y la propaganda se vendió la idea de que los judíos habían conspirado para hacerse con los medios de cultura, arte, televisión, radio, instituciones bancarias y políticas, para someter al pueblo alemán a sus perversos deseos de prostituir sus mujeres y comer niños en altares en honor a Moloc. Historias viejas que se rastrean a lo largo de siglos atrás por toda Europa.

Hoy, el relato maniqueo del pueblo noble y el judío malo y perverso se instaura nuevamente; el antisemitismo se refunda a las puertas del siglo XXI y en Uruguay, no es la excepción. La banalización del mal, como propaganda. Como un relato a comprar y ajustarse a la necesidad del consumidor.

El 16 de Mayo del 2025 el periódico Semanario Brecha, realizó una nota que se tituló: “Ya es hora de una autocrítica (II)”, una reactualización de un artículo del mismo nombre, en memoria de la Nakba Palestina.  Hasta este punto, todo está dentro de lo normal, es decir, hay gente que puede tener puntos para apoyar la nakba y la lucha de los palestinos por tener un territorio donde vivir. Pero una cosa es un saco de papas y otros un saco de manzanas. ¿Se tiene que apoyar las razones bélicas de Hamas como una extensión de la lucha de la nakba?, ¿todo está permitido en nombre de las revoluciones de los pueblos? ¿Es Israel un colono? ¿Está usurpando tierras? Todo indica que los relatos que se ajustan y venden a los intereses de los guionistas del relato colectivo socialmente aceptado, nos dicen que sí. ¿Pero dónde nos posicionamos para tener una brújula que nos defina una postura sobre esto?; ¿en la moralidad de lo bueno y malo? ¿en la ética?, ¿en la relatividad y la complejidad de los eventos? ¿Cómo definimos en este mundo de compra y venta de los relatos de la sustancia humana las posturas políticas y éticas en este tipo de conflictos con el afán de no caer en un buenismo banalizador, totalitarismos, intolerancia, etc.?

Palestina por un lado del relato, Israel por otro, de la misma manera que uno puede apoyar el relato de la defensa de Ucrania o la invasión de Rusia. Los relatos siempre venden, y uno se coloca en el que es más cómodo al pensamiento personal o por suma, lo que la mayoría piensa. Pensamiento en manada; pensamiento colectivo. No siempre es bueno, no siempre es malo, siempre es bueno, siempre es malo: Bimalum.

La idea de este trabajo es intentar arrojar luz sobre como posicionarnos ante un conflicto de esta magnitud y visibilizar, como el antisemitismo está presente en los relatos de venta popular sobre este tema, de la misma manera que lo estuvieron en la Europa pre 1945.

Prestemos atención al subtítulo del artículo mencionado líneas arriba:

 

Como cada año, este 15 de mayo se conmemoró con actos, marchas y actividades en todo el mundo el 77.º aniversario de la destrucción de Palestina y la implantación del Estado de Israel sobre sus ruinas. En Uruguay la fecha solía pasar desapercibida, pero, como tantas otras cosas, eso cambió a partir del 7 de octubre de 2023.”

Landi, M. (2025, mayo 16). Ya es hora de una autocrítica (II). Semanario Brecha. https://brecha.com.uy/ya-es-hora-de-una-autocritica-ii/

 

Para analizar este texto y comenzar a discernir sobre las preguntas que nos hicimos hace un momento y evidenciar que en este artículo hay un alto contenido de antisemitismo, de relatos radicalizados, mentiras, distorsiones cognitivas, creencias y propaganda negra de guerra, tomaremos como primer escudo intelectual a Gottlob Frege, un matemático, lógico y filósofo del S. XIX / XX, que nos regaló un magnífico artículo llamado “Sobre el sentido y la referencia (1982)”. Por motivos de practicidad no voy a explicar aquí el pensamiento de Frege, ni el contenido del artículo. Directamente pasaré a usar esta herramienta lógica/lingüística.

En la cita presentada del periódico tenemos, primero que nada, que diferenciar cuál es su sentido y su referencia sobre las oraciones articuladas en el mismo, para definir la veracidad o no de estas afirmaciones. Referencia como el objeto real del que hablamos y sentido como la manera en que pensamos o entendemos esa referencia. 

El objeto al que hacemos referencia es el área geográfica que definimos como Israel / Palestina, ya que las denominaciones de los mismos son un sentido en sí mismo para el área geográfica de la cual estamos debatiendo. El Sentido de la oración general: la implantación del estado (Israel)… sobre sus ruinas (Palestina). Es decir, el texto nos está indicando que el estado de Israel se implantó sobre las ruinas de Palestina. ¿es esto verdadero o falso? 

Frege explica a groso modo en su artículo con la siguiente ilustración como los sentidos pueden crearnos ilusiones (sesgos cognitivos), sobre la realidad. Él preguntó como sabemos si la siguiente oración es verdadero o falsa: El sol sale todos los días por el horizonte. Para Frege, la sentencia es falsa. La razón: si bien desde la perspectiva humana hay un sol que parece salir por el horizonte terrestre, la realidad es que no hay horizonte alguno, ni sol saliendo de ningún lado; la tierra orbita alrededor del sol. Lo que vemos y percibimos desde la perspectiva humana es una ilusión de interpretación cognitiva que el lenguaje, es su afán de dar sentido al mundo, enuncia de manera sesgada y errónea. La referencia es real, pero el sentido, falso. 

Con esto en mente, tenemos la tarea de llegar a la conclusión de poder identificar si la oración presentada en la introducción del diario Brecha, es correlacional con la realidad o no. Para ello, tenemos, entonces, que entrar en una paradoja parecida a la del huevo y la gallina. ¿Qué vino primero, Israel y luego Palestina, o Palestina y luego Israel?  

Históricamente hablando, la estela de Merenptah, es hasta el momento la referencia más antigua referente al pueblo israelí, allá por el 1207 a.C., (S. XIII). Respecto a los palestinos, la arqueología nos indica que los registros más antiguos hacen referencia a los Filisteos, en el siglo XII a.C. Palestina como nombre para definir un territorio geográfico y posteriormente a la gente que vivía allí, fue impuesto por roma en el Siglo II d.C., tras derrotar a los judíos en la revuelta de Bar Kojba, expulsarlos e intentar borrarlos del mapa rebautizando el nombre de Judea a Syria Palestina.

Podemos concluir entonces, que primero vino Israel y luego Palestina. En términos históricos, podemos decir, sin duda alguna que la identidad israelí tiene un registro histórico mucho más antiguo que la Palestina, dado que, el recuento histórico de los hebreos moldeando su identidad como pueblo a israelíes y posteriormente a judíos (tras la derrota mencionada por Roma a Judea), su diseminación por Europa y el mundo, los pogromos Europeos, el holocausto a manos del III Reich y posteriormente la restauración del estado de Israel moderno, es mucho más longeva que la Palestina, la cual si bien puede históricamente rastrearse y conectarse con los Filisteos a nivel étnico, esta civilización desapareció tras las conquistas asirias y babilónicas, dejando un grupo étnico sin una identidad concreta. Cuando Roma expulsa a los judíos y renombra el área territorial de Judea a Syria Palestina, este nombre no denominaba una identidad social o cultural, solo a un grupo de personas que vivían en esa área geográfica unidas por la etnicidad. Políticamente, Roma intentaba borrar, como ya se mencionó, la identidad judía del territorio. Con el mandato británico en el siglo XX, recién la gente comenzó a definirse a sí misma como palestinos modernos, propiamente.

Pero, ¿podemos cerrar entonces el tema aquí? La respuesta es no. No porque al final del día esa gente, con o sin identidad cultural definida, han vivido allí por generaciones. Y entonces, ¿cómo seguimos si sabemos que el sentido de la referencia es falso a lo que se indica en el periódico Brecha?

Surge aquí un sesgo lógico en la afirmación de la periodista, es decir, la afirmación en si misma está mal planteada. No se trata de definir, quien tiene mas derecho a vivir o no en un espacio geográfico por historicidad, como si un pueblo originario estuviera en un lugar y los colonos llegaran a expulsarlos; si utilizáramos la ley del talión la historia le da ventaja al pueblo israelí por ser habitantes de esa tierra por lo menos desde el S. XIII a.C vs el S. XII a.C o peor aún, si hablamos de la identidad palestina propiamente en el siglo XX d.C. y no contamos a sus antepasados filisteos que claramente no se identificaban como palestinos, no se puede argumentar que hay una colonización de Israel, sino un regreso a su patria histórica (cosa que es innegable que pasó). 

Nuevamente los relatos venden acontecimientos. Así mismo estos venden verdades, las verdades en algunos casos regalan realidades, en otras mentiras: Bimalium.    

En el artículo de Brecha, visibilizamos entonces (como se verá más adelante) que la postura de la periodista está sostenida desde una conceptualización del mundo colonialista. Veremos si esta postura de comprender el problema Palestino-Israelí, que es una extensión del pensamiento Marxista de sometidos y sometedores, es la más adecuada, y hasta qué punto podemos hacer usufructo de la misma y hasta donde deja de sernos útil para pensar la problemática.  

Por lo pronto, podemos visibilizar que el sentido y la referencia del texto presentado por la periodista nos condiciona a creer desde un muy puntual sesgo de interpretación, que los colonos israelíes se imponen en el devastado territorio palestino. Pudimos ver que esta forma simplista de conocer el mundo por historicidad no se sostiene, entonces ¿estamos ante una propaganda, más que una reflexión ética, moral, cognoscente y filosófica del fenómeno? La respuesta es sin duda que sí, ya que la propaganda tiene un objetivo claro, que no es la búsqueda del derecho a dos grupos culturales a existir y conformar una nación de manera cuidada, respetuosa, académica y objetiva, sino que busca reducir el problema a buenos y malos, colonos y colonizados, de manera subjetiva y sesgada hacia un lugar. Si a esto le sumamos la pregunta: ¿es esta una propaganda antisemita?, la respuesta es un irrefutable sí. Pero, ¿qué es el antisemitismo? ¿cómo se define?  

De acuerdo a la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), el antisemitismo se define como:

 

“El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto.”

International Holocaust Remembrance Alliance. (2016). Working definition of antisemitism. https://holocaustremembrance.com/resources/definicion-del-antisemitismo

 

Con esto en mente, si uno lee el enunciado expuesto en el Semanario Brecha, o incluso si lee el artículo completo, se puede visibilizar una tendencia a expresar un odio hacia los judíos de manera explícita o implícita en el metadato que dan sentido a las oraciones formuladas. No hay un análisis crítico o reflexivo. Lo que hay es un ataque a groso modo al enemigo, que en este caso es, no el judío en tanto palabra que nomine al sujeto en la oración, sino el sionismo (en tanto movimiento político), que busca hacer al sujeto de la oración a este, y no al judío, enmascarando la idea de no atacar al judío y por ende no ser antisemita. Con este cambio del sentido en el lenguaje, se pretende cambiar la referencia. Pero, veamos esto con más detenimiento: Judío y Sionismo, ¿son cosas diferentes o lo mismo?  En términos descriptivos, el identificarse como judío puede ser por religión, etnia o idiosincrasia. Ser sionista es pertenecer a un movimiento político fundado por Theodor Herzl, que desde el siglo XIX buscó la reconstrucción del estado de Israel, tras la pérdida de Judea frente al imperio romano (ya mencionada anteriormente aquí), debido a los incontables pogromos hacia los judíos vividos en Europa, y actualmente sostener la existencia del estado de Israel frente a un mundo árabe (musulmán), negado a coexistir con un estado judío tras la resolución 181 (II) de la ONU en 1947. Y este dato no es menor, ya que, en la lógica expuesta en líneas arriba de colonizadores y colonizados (Marxista), el artículo, en su metadato lingüístico, desconoce o toma por invalida esta resolución al adjudicar que las potencias coloniales impusieron su voluntad de manera violenta y autoritaria. Un bulo lejos de la realidad, pero que abordaremos en un próximo capítulo.

Por ahora sigamos con la diferenciación de judío y sionista. En términos descriptivos ambas palabas, entendemos hacen descripciones diferentes, respecto a su referencia particular, pero es en el contexto del texto, que un cambio de palabras, pueden o no, abarcar sentidos y referencias similares o diferentes. Pensemos lo siguiente: No tenemos por norma decir que hoy en día los alemanes son Hitleristas por el simple hecho de ser alemanes. Entendemos que no todo alemán es hitlerista, ni todo hitlerista es alemán a pesar de que ideas Hitlerianas puedan estar vivas en la Alemania contemporánea o fuera de ese país particular.  Es a raíz del entendimiento de estas premisas que, basados en Woodrow Wilson, la ONU creo en 1945 la resolución de los pueblos a la autodeterminación, razón por la cual hoy Alemania sigue existiendo como nación independiente y no colonia, o simplemente no existir.  

De esta misma manera y en este mismo sentido, si bien un judío es una cosa, un sionista es otra y un israelí es otra, los sentidos son diversos, pero la referencia la misma, ¿y cuál es la referencia? La persona física que se mueve por el mundo con una determinada carga genética que lo ancla a una etnia por capricho evolutivo y que, como individuo se auto determina como judío o no, practicante o no de la religión o los ritos, israelí en caso de ser ciudadano de Israel y sionista o no, en caso de pertenecer o no a esa afiliación política o compartir ciertas ideas presentadas por el movimiento.

Si todo grupo étnico y cultural tiene el libre derecho a la existencia en un estado soberano es gracias a que se materializó en la resolución de la ONU y lo que dio pie a crear y dar el derecho a los palestinos y los judíos a tener una patria; bueno, se materializó a medias, más en el papel que en lo real, por lo menos para los Palestinos. Ya veremos eso, también, más adelante.

Siguiendo la línea de pensamiento, para finalizar este primer capítulo, razonamos que utilizar la palabra sionista en el artículo de Brecha, israelí o judío (esta última no se usa [guiño, guiño]), es una ambigüedad lingüística para distorsionar los sentidos del lenguaje, respecto a su referencia. Esto cae más en la propaganda negra de guerra, que en un artículo periodístico que busque aportar luz a una conflictiva histórica, educar a la sociedad Uruguaya sobre el tema, y lejos de simplismos o buenismos revolucionarios, enseñe al individuo a reflexionar sin sesgos, sin prejuicios y sin antisemitismo.    

 

 

 

 

 

A continuación, se deja un glosario de palabras creadas para este primer capítulo por medio de chat GPT, para poder dar mejor sentido lingüístico a las ideas expuestas.

 "Bimalum"

Etimología:

  • "Bi-": del latín bis, que indica "doble", "dos en uno".
  • "Malum": en latín, "mal" o "lo malo".
  • Pero en este caso, "malum" puede también tener una doble lectura fonética:
    • Como malum (malo),
    • Y como juego semántico con bonum (bueno), ya que en la forma compuesta se tensionan y fusionan.

Justificación conceptual:

  • "Bimalum" no representa dos sustancias separadas (una buena y una mala), sino una sola entidad con una doble carga intrínseca, donde el bien y el mal coexisten como una unidad ontológica.
  • Rechaza la división maniquea. Es un concepto que se asemeja al yin-yang, pero anclado en la lógica latina y occidental.

 

"Ideocorpus"

Justificación etimológica:

  • Ideo-: del latín idea, que a su vez proviene del griego ἰδέα (idéa), "forma", "aspecto", "concepto". Representa el mundo de las ideas, lo inmaterial, lo conceptual, lo que pertenece al plano inteligible.
  • Corpus: del latín corpus, "cuerpo", "materia", "sustancia física". Representa el mundo material, lo tangible, lo que tiene presencia física.

Sentido de la palabra:

Ideocorpus designa un ser, fenómeno o entidad cuya existencia no se limita al plano físico ni al puramente conceptual, sino que coexiste plenamente en ambos. Lo "ideocorporal" es una presencia que simultáneamente es cuerpo e idea, materia y significado, objeto y símbolo.

Usos posibles:

  • "El arte sacro medieval puede entenderse como ideocorpus: materia cargada de idea, símbolo encarnado."
  • "En la visión filosófica del autor, el ser humano es un ideocorpus: su identidad no puede reducirse ni al cuerpo ni al pensamiento."

 

 

 

 Bibliografía recomendada para leer:

 

Cohn, N. (1996). Los Protocolos de los Sabios de Sion: Una falsificación (2.ª ed., J. M. Fernández, Trad.). Ediciones Paidós.

Dubnow, S. (2001). Historia del pueblo judío: Desde la antigüedad hasta la Edad Media (E. Thion, Trad.). Siglo XXI Editores. (Publicación original: principios del siglo XX)

Frege, G. (1982). Sobre sentido y referencia (P. León, Trad.). En G. Frege, Fundamentos de la semántica (pp. 29–56). Tecnos. (Obra original publicada en 1892 como Über Sinn und Bedeutung)

Friedländer, S. (1997). Nazi Germany and the Jews: The years of persecution, 1933-1939 (Vol. 1). HarperCollins.

Friedländer, S. (2007). The years of extermination: Nazi Germany and the Jews, 1939-1945 (Vol. 2). HarperCollins.

Gordin, M. D. (2012). The threat: Anti-Semitism, conspiracies, and the Jewish response. Princeton University Press.

Hilberg, R. (2003). La destrucción de los judíos europeos (M. Alonso, Trad.). Siglo XXI Editores. (Original: The Destruction of the European Jews, 1961)

Khalidi, R. (1997). Palestinian identity: The construction of modern national consciousness. Columbia University Press.

Nietzsche, F. (2005). Así habló Zaratustra (A. Sánchez Pascual, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1883–1885)

Pappé, I. (2004). A history of modern Palestine: One land, two peoples. Cambridge University Press.

Poliakov, L. (1994). Historia del antisemitismo. Vol. 1: Desde los orígenes hasta el siglo XII (J. García, Trad.). Fondo de Cultura Económica.

Poliakov, L. (1997). El antisemitismo: Historia y causas. Ediciones Akal.

Rapoport, A. (1997). La propaganda antisemita en la Rusia zarista. En Antisemitismo y sociedad (pp. 45–68). Ediciones del Oriente.

Redford, D. B. (1992). Egypt, Canaan, and Israel in ancient times. Princeton University Press.

 

 

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